lunes, 22 de noviembre de 2010

Maltrato I






Héme yo aquí al alba helada,
cláveme estocada por dentro y por fuera,
sin escudo ni espada que interfiera,
con las manos desnudas
he de plantarme ante la fiera.

Hálleme la fría muerte,
pues no sería dolor el que me tocase,
sino una cálida mano, fuerte, agradable.

Que la muerte no es sino libertad
de tus insulsas manos, agresivas,
y de ésa falsa y tuya piedad.

Pero tal es así la vida
que si muerte me diera a elegir,
elegiría sin duda respirar y vivir.

Respirar para llenar los pulmones,
de algo más que humo y dolores,
de algo más que golpes y rotos corazones.

Nóteseme como una rama del arbol viejo,
que se agita impaciente por la noche
esperando el gélido acariciar de nuevo
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Bueno, esto es un texto poético que nos pidió nuestra profesora de lengua, junto a una narrativa y a una dramática.

martes, 9 de noviembre de 2010

Utopías I




Aun sigo esperando la aquella "noche celestial", segura de que me lo pasaría genial, yo,
ilusa en mi juventud y aquella que describiste como 'Justicia...¿Divina?'

Aquella que luego olvidé y volví a recordar.
Todavía sigo buscando a los duendes bajo la cama y a las brujas por las noches.
Aún quiero seguir mirando por la ventana de mi castillo divisando a lo lejos un traje azul.
Con un caballo blanco.
Con un principe encima.


El príncipe al que besé y se convirtió en pájaro.

Aun estoy deseando volver a abrir la puerta para que entre y me abrace. Todavía sigo queriendo
que me bese minuto tras minuto tras minuto y me lleve de paseo por esos bosques
donde me dio aquel trebol que tenía cinco hojas.
Todavía me apetece comer aquellas ingentes cantidades de tarta de queso y esos paseos a medianoche.
Por la mañana.
Al atardecer y de nuevo a medianoche.



Mirar la puesta de sol con aquel fauno que conocí mientras huía de la nada con todas las razones del mundo..

Vaya...y otra vez se me olvida aquel suero que me dió el médico contra el dolor.

Pauso. Me parece que he de aplazar de nuevo mi imaginación.

Esta noche será cuando continúe la puesta de sol. Espero poder llegar a tiempo.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Ácido Dulzor



Cuando decides besar ...es cuando más quema.

El tacto se hace insportable, y cuando decides abrazar es cuando decides llorar.
Un lazo irremediablemente dulce, pasivo, incluso te llega a gustar. Que te endulza el alma y se te derrite, como al probar el chocolate tras unas horas sin comer.
Que casi duele.

El sueño gusta. 
Hoy comprendí que las lágrimas nunca dejan de caer. Incluso cuando ya crees que no pueden caer más...
el llanto se hace tan fuerte que siguen callendo.
...Y te impresionas.
Encuentras lo peor de tí y te autocompadeces.
Es divertido, magistral. Al mismo tiempo bello. Asímismo inconfesable.
No puedes casi respirar y te notas entumecido. Tal vez sin cerciorarte te hayas hundido, caído, quizá incluso desaparecido. No existe espacio  para tí en ese momento y sólo te soporta una masa que no te quiere ni soportar. Pesas, y eso es lo que te pone triste.

Tan doloroso que ya no sabes dónde encauzar  ese dolor, ni donde depositar esas lágrimas, porque
ya no le encuentras espacio a las susodichas. Tal  vez no haya espacio para ellas. Nadie las quiere.
Yo sí. Hay que sacarlas a pasear.
                                             Por eso hoy aprendí que se vive de ellas.